Stephen Sommers (director de La Momia ) imprime un estilo visual frenético y colorido. La película es un derroche de efectos CGI que, aunque hoy pueden parecer un poco datados, en 2004 fueron impresionantes. La paleta de colores es oscura y gótica, resaltando los paisajes de Transilvania y los castillos tenebrosos. Las transformaciones de hombres lobo y las criaturas aladas de Drácula son los puntos altos del diseño visual.